El “Gügel” [gy:gəl]

Una roca fragosa del “Jura” se convirtió en el transcurso de los siglos en una pequeña iglesia, visible desde lejos, como una indicación de Dios.



Ya desde edades muy tempranas ha habido vida humana en esta montaña empinada. Hay hallazgos de la Edad de Bronce atribuibles al siglo 17 a.C. Probablemente el Castillo Gügel fuera construido a principios del siglo 12 d.C., al mismo tiempo que el Castillo Giech.


En el contrato del Castillo Giech del año 1143, el obispo Egilbert se reservó los derechos de usufructo del Castillo Giech y de la antigua casa del obispo, la cual era el Castillo Gügel, tal como era adecuado para un obispo. Los restos de esta única capilla del castillo, la sacristía y la escalera de caracol todavía forman parte íntegra de la Capilla Gügel hoy en día.



Con la decadencia de la fortuna de los Condes de Truhendingen también empezó a desmoronarse paulatinamente el Castillo Gügel. En el año 1390, el Príncipe-Obispo Lambert von Brunn logró comprar todas las riquezas de los Condes de Truhendingen en Alta Franconia, incluido el Castillo Giech, el Castillo Gügel y la ciudad de Schesslitz para el obispado de Bamberg.


Los Príncipes-Obispos de Bamberg utilizaron el Castillo Gügel o lo que quedó del mismo después de los años, no como castillo, sino como capilla. El sucesor del Obispo Lambert de Brunn (1374 – 1399), el Obispo Albrecht, Conde de Wertheim (1399 – 1421) conservó la estructura ruinosa de la capilla Gügel. El día 4 junio 1416 declaró que en el Castillo Gügel, perteneciente al distrito de la iglesia parroquial de la ciudad de Schesslitz, se había construido una capilla en honor a Dios y al mártir San Pancracio, con propio sacerdote únicamente dedicado a esta capilla.


Durante la invasión de los Husitas en el año 1430, también se quemaron el Castillo Giech y la Capilla Gügel a finales de enero. Pero poco después, en el año 1439, la así llamada “Nueva Capilla” fue reconstruida y ampliada hacia el norte bajo el mando del Príncipe-Obispo Anton von Rotenhan (1432 – 1459).


La Capilla Gügel se libró de la Guerra de los Campesinos en el año 1525 y de la segunda Guerra de los Margraves en el año 1552 del violento Albrecht Alcibiades. Mientras que el Castillo Giech fue fuertemente atacado, la Capilla Gügel estaba más protegida en su escondite en el bosque. Por esto se trasladó parte del tesoro de la catedral de Bamberg a la Capilla Gügel, donde fue escondido hasta el año 1528 y después devuelto intacto.


En el año 1602, debido a los efectos meteorológicos, la Capilla Gügel, se había desmoronado de tal manera que el Príncipe-Obispo Gottfried von Aschhausen (1609 – 1622) hizo desmontar la Capilla de Peregrinación Gügel en partes y volver a reconstruir por el arquitecto Augustin Lazarus de Würzburg en el año 1610. El coro de la iglesia se hizo completamente nuevo.


Si se entra a la iglesia desde lo que es hoy en día el restaurante, se llega a una gruta de roca. Subiendo la escalera de caracol, se llega a un pasillo oscuro. A la derecha, en un nicho, hay una tumba en la que está “enterrada” una estatua de Cristo. Una vez atravesado el pasillo oscuro, se llega a otra escalera más pequeña y se entra de repente en la iglesia iluminada por la luz del día. Justo a la derecha, se encuentra la entrada a la sacristía de la antigua capilla. El escultor Michael Kern creyó las estatuas de los 14 Auxiliadores en alabastro, los cuales son probablemente los objetos más valiosos de la Capilla Gügel.


La sillería tiene la inscripción: "Michael Gros Pfersfelder genannt Thum Her Señor und Custos zu Bamberg”. El Sr. Pfersfelder se convirtió en el párroco de Schesslitz en el año 1608. La más grande de las dos campanas de la Capilla Gügel lleva en su borde superior la siguiente inscripción: “Soli Deo gloria. S. Sebastiane ora pro nobis. Andreas Limmer goß mich zu Cronach im Jahr Christi 1648. Se trata de la inscripción del taller de fundición, Andreas Limmer, que fundió la campana en la ciudad de Kronach en el año 1648. Sobre el año 1700 prosperaron las peregrinaciones hacia la Capilla Gügel. Allá se celebraban mercados y los trabajos eclesiásticos fueron efectuados por ermitas. En el año 1742 se donó un cáliz para la capilla con el siguiente grabado: “Zu Ehren des Heyligen Pangracy auff dem Gügel hatt diesen Kelch verschafft Joannes Friderich Bonalino Steuer Einnehmer und Burger Meister zu Scheslitz 1742.” (es decir, Joannes Friderich, de profesión recaudador y alcalde de Schesslitz donó este cáliz en honor a San Pancracio en el año 1742). Este cáliz se encuentra aún en la sacristía de la Capilla Gügel. En el año 1832 se instaló en la iglesia de la Capilla Gügel el nuevo “hermoso púlpito” de la catedral de Bamberg, el cual valía 900 florines. La pared de la galería, tallada en madera, proviene probablemente también de la catedral de Bamberg.


Fuente: La historia antigua de Schesslitz de Dr. Karl Heinz Mayer

 

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